(Por Juliana Palleros) -
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domingo, 18 de septiembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
Entrevista a Alejandro Lanari: Primera Parte
“Le atajé un penal a Maradona en el último minuto y ganamos 1 a 0”
(Por Juliana Palleros) - Cuando era chico tenía muy en claro que iba a ser doctor, pero el fútbol pudo más en la vida de Alejandro Lanari, el niño que siguió los pasos de su padre en Deportivo Italiano. Aquel guardameta de Rosario Central que salió campeón, fue capitán y hasta se dio el lujo de atajarle un penal a Diego Armando Maradona, hoy tiene su propio consultorio médico.
-¿Por qué arquero?
-“Yo aterricé en el arco por varios motivos. Uno es que si yo tenía que vivir del fútbol jugando con las piernas me moría de hambre porque no era habilidoso. Pero me destacaba en los deportes que se juegan con la mano. El puesto es muy especial, tiene una responsabilidad enorme y a mí siempre me gustaron ese tipo de desafíos. Fue una mezcla de incapacidad motriz y del gusto por las responsabilidades.”
-La gente de Deportivo Italiano le tiene un cariño muy especial, tienen una peña con su nombre.
-“Tiene una connotación importante porque mi padre jugó allí cuando se armó el club. Me llevó y empecé a jugar en el lugar donde él había jugado y de las inferiores llegué a jugar en la Primera, era uno de los chicos que se había formado y que estaba jugando en el primer equipo. Y para colmo se da que yo atajo los penales con los que Italiano asciende. Después me fui, nunca más jugué ahí, por lo tanto dejé una buena imagen y en la hinchada quedó ese recuerdo.”
-¿Cómo fue la llegada a Rosario Central?
-“Justo salimos campeones con Deportivo Italiano y llegó la oportunidad de jugar en Primera en uno de los equipos más grandes del interior, con todo lo que significaba eso para mí, estaba casado, con una hija recién nacida y tenía que mudarme a Rosario, y me faltaban materias para recibirme de médico. Una decisión compleja, pero decidí ir.”
-¿Cómo fue la relación con la hinchada rosarina?
-“Tuve una relación extraordinaria, de hecho en el segundo año empecé a ser el capitán del equipo y después estuve casi cuatro años más, era el que tenía relación con los “capos” de la hinchada. Me llevé siempre bien, en realidad nunca tuve problemas. Es más, hace poquito jugamos un partido y la recepción fue muy buena. Uno se alegra porque dejó un buen recuerdo.”
-¿Hincha de Central?
-“Totalmente. Cuando abro el diario me fijo primero cómo salió Central, después los demás.”
¿Siempre?
-“Antes era de Boca. Pero la verdad es que después empecé a jugar y viviendo en Rosario no podes no ser hincha de Central.”
-¿Cómo fue salir campeón, luego del ascenso, por primera vez en la historia en Primera División?
-“Yo llego cuando Central asciende. Fue espectacular porque era un equipo que se había formado para jugar ese año en Primera, muchos jugadores nuevos, la mayoría nos empezamos a conocer ahí. Fue una experiencia única que yo no medí en toda su magnitud en ese momento porque no lo entendía. Después cuando estuve unos años más en Rosario, me di cuenta lo que significaba lo que habíamos hecho. Es más, fue el último campeonato que ganó Central.”
-¿Qué significó el paso por México?
-“En primer lugar una hija, porque tengo una hija mexicana (risas), que fue lo mejor que me traje de allá. Y segundo estar en una institución distinta, ver el fútbol de una forma diferente, ver una sociedad que vive el fútbol de una forma distinta, jugar sin presiones y además la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde fui a jugar, me dio la oportunidad de hacer mi especialidad médica. Podía estudiar y al mismo tiempo jugar al fútbol, fue un buen paso”, afirma a pesar de haber sido borrado por un entrenador brasileño, por el solo hecho de no querer argentinos en el plantel.
-De ahí pasaste a Racing
-“Sí. Llegué cuando agarró Cubillas, que estuvo siete u ocho fechas. Racing era un caos absoluto. El DT renunció y estuvimos trece fechas del campeonato con el técnico de la tercera. Y para que yo jugara, el club tenía que pagarle a la Federación Mexicana de Fútbol que hasta fin de año no lo hizo. Así que estuve los primeros seis meses sin poder jugar, hasta que llegó Maradona y me habilitaron. Pero estaba Nacho González de titular y solamente pude jugar dos partidos.”
-¿Cómo fue el paso por Argentinos Juniors?
-“Argentinos Juniors fue el último club en el que yo jugué de titular y con el que conseguí un campeonato de los más importantes. Una institución que llegó a salir campeona del mundo y estaba en la B, entonces hicimos campaña para conseguir el ascenso. Fue importante para mí, cuando terminé el último partido dije: ‘salimos campeones, no juego más, el fútbol me dio todo lo que me tenía que dar’. Fue un paso importante, ya a los treinta y siete años que yo tenía, salir campeón.”
-¿Qué tal fue la experiencia en Boca?
-“Simplemente a mí me convocaron porque Abbondanzieri se lastimó y necesitaban un arquero en condición de libre”. Cuando llego, al “Pato” no lo operan y puede seguir jugando, por lo tanto yo no tenía lugar y estaba como tercer arquero. Córdoba, Roberto y yo. Para esa época ya tenía mi consultorio, lo de Boca fue un paso, nada más. Pero fue la experiencia de haber puesto un pie dentro de un equipo que uno siempre lo miraba desde afuera.”
-¿Quién era tú ídolo?
-“Fillol, sin dudas sí. Yo lo veía atajar y trataba de corregir mis errores haciendo lo que él hacía.”
-¿Qué valor tuva la convocatoria a la Selección?
-“Fue de las satisfacciones más grandes que tuve en el fútbol. Estuve veintitrés partidos en la Selección, jugué uno y después entré en cuatro o cinco amistosos, pero ese que jugué los noventa minutos valió todo el sacrificio que hice toda la vida. Y sí, por su puesto me quedó pendiente la posibilidad de seguir en la Selección, porque en realidad cuando había jugado me había ido bien, pero después cuando se hizo el Mundial no me citaron así que fue una pena, no una frustración. Pero jugamos en 1991 la Copa América, salimos campeones y fui parte de ese equipo.”
Entrevista realizada en septiembre de 2010.
(Por Juliana Palleros) - Cuando era chico tenía muy en claro que iba a ser doctor, pero el fútbol pudo más en la vida de Alejandro Lanari, el niño que siguió los pasos de su padre en Deportivo Italiano. Aquel guardameta de Rosario Central que salió campeón, fue capitán y hasta se dio el lujo de atajarle un penal a Diego Armando Maradona, hoy tiene su propio consultorio médico.
-¿Por qué arquero?
-“Yo aterricé en el arco por varios motivos. Uno es que si yo tenía que vivir del fútbol jugando con las piernas me moría de hambre porque no era habilidoso. Pero me destacaba en los deportes que se juegan con la mano. El puesto es muy especial, tiene una responsabilidad enorme y a mí siempre me gustaron ese tipo de desafíos. Fue una mezcla de incapacidad motriz y del gusto por las responsabilidades.”
-La gente de Deportivo Italiano le tiene un cariño muy especial, tienen una peña con su nombre.
-“Tiene una connotación importante porque mi padre jugó allí cuando se armó el club. Me llevó y empecé a jugar en el lugar donde él había jugado y de las inferiores llegué a jugar en la Primera, era uno de los chicos que se había formado y que estaba jugando en el primer equipo. Y para colmo se da que yo atajo los penales con los que Italiano asciende. Después me fui, nunca más jugué ahí, por lo tanto dejé una buena imagen y en la hinchada quedó ese recuerdo.”
-¿Cómo fue la llegada a Rosario Central?
-“Justo salimos campeones con Deportivo Italiano y llegó la oportunidad de jugar en Primera en uno de los equipos más grandes del interior, con todo lo que significaba eso para mí, estaba casado, con una hija recién nacida y tenía que mudarme a Rosario, y me faltaban materias para recibirme de médico. Una decisión compleja, pero decidí ir.”
-¿Cómo fue la relación con la hinchada rosarina?
-“Tuve una relación extraordinaria, de hecho en el segundo año empecé a ser el capitán del equipo y después estuve casi cuatro años más, era el que tenía relación con los “capos” de la hinchada. Me llevé siempre bien, en realidad nunca tuve problemas. Es más, hace poquito jugamos un partido y la recepción fue muy buena. Uno se alegra porque dejó un buen recuerdo.”
-¿Hincha de Central?
-“Totalmente. Cuando abro el diario me fijo primero cómo salió Central, después los demás.”
¿Siempre?
-“Antes era de Boca. Pero la verdad es que después empecé a jugar y viviendo en Rosario no podes no ser hincha de Central.”
-¿Cómo fue salir campeón, luego del ascenso, por primera vez en la historia en Primera División?
-“Yo llego cuando Central asciende. Fue espectacular porque era un equipo que se había formado para jugar ese año en Primera, muchos jugadores nuevos, la mayoría nos empezamos a conocer ahí. Fue una experiencia única que yo no medí en toda su magnitud en ese momento porque no lo entendía. Después cuando estuve unos años más en Rosario, me di cuenta lo que significaba lo que habíamos hecho. Es más, fue el último campeonato que ganó Central.”
-¿Qué significó el paso por México?
-“En primer lugar una hija, porque tengo una hija mexicana (risas), que fue lo mejor que me traje de allá. Y segundo estar en una institución distinta, ver el fútbol de una forma diferente, ver una sociedad que vive el fútbol de una forma distinta, jugar sin presiones y además la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde fui a jugar, me dio la oportunidad de hacer mi especialidad médica. Podía estudiar y al mismo tiempo jugar al fútbol, fue un buen paso”, afirma a pesar de haber sido borrado por un entrenador brasileño, por el solo hecho de no querer argentinos en el plantel.
-De ahí pasaste a Racing
-“Sí. Llegué cuando agarró Cubillas, que estuvo siete u ocho fechas. Racing era un caos absoluto. El DT renunció y estuvimos trece fechas del campeonato con el técnico de la tercera. Y para que yo jugara, el club tenía que pagarle a la Federación Mexicana de Fútbol que hasta fin de año no lo hizo. Así que estuve los primeros seis meses sin poder jugar, hasta que llegó Maradona y me habilitaron. Pero estaba Nacho González de titular y solamente pude jugar dos partidos.”
-¿Cómo fue el paso por Argentinos Juniors?
-“Argentinos Juniors fue el último club en el que yo jugué de titular y con el que conseguí un campeonato de los más importantes. Una institución que llegó a salir campeona del mundo y estaba en la B, entonces hicimos campaña para conseguir el ascenso. Fue importante para mí, cuando terminé el último partido dije: ‘salimos campeones, no juego más, el fútbol me dio todo lo que me tenía que dar’. Fue un paso importante, ya a los treinta y siete años que yo tenía, salir campeón.”
-¿Qué tal fue la experiencia en Boca?
-“Simplemente a mí me convocaron porque Abbondanzieri se lastimó y necesitaban un arquero en condición de libre”. Cuando llego, al “Pato” no lo operan y puede seguir jugando, por lo tanto yo no tenía lugar y estaba como tercer arquero. Córdoba, Roberto y yo. Para esa época ya tenía mi consultorio, lo de Boca fue un paso, nada más. Pero fue la experiencia de haber puesto un pie dentro de un equipo que uno siempre lo miraba desde afuera.”
-¿Quién era tú ídolo?
-“Fillol, sin dudas sí. Yo lo veía atajar y trataba de corregir mis errores haciendo lo que él hacía.”
-¿Qué valor tuva la convocatoria a la Selección?
-“Fue de las satisfacciones más grandes que tuve en el fútbol. Estuve veintitrés partidos en la Selección, jugué uno y después entré en cuatro o cinco amistosos, pero ese que jugué los noventa minutos valió todo el sacrificio que hice toda la vida. Y sí, por su puesto me quedó pendiente la posibilidad de seguir en la Selección, porque en realidad cuando había jugado me había ido bien, pero después cuando se hizo el Mundial no me citaron así que fue una pena, no una frustración. Pero jugamos en 1991 la Copa América, salimos campeones y fui parte de ese equipo.”
Entrevista realizada en septiembre de 2010.
Entrevista a Alejandro Lanari: Segunda Parte
(Por Juliana Palleros) -
-¿Cuál fue la persona que más te enseñó en el fútbol?
-“Ángel Tulio Zof. Lo tuve cinco años como técnico. Ramón Cabrero también. Me enseñaron a disfrutar del fútbol, a poder estar dentro de una cancha sin la presión de que uno no puede equivocarse, cuando el puesto de arquero es muy tensionante. Aceptar eso permite que uno juegue más distendido y cometa menos errores.”
-¿En qué parte de tu carrera futbolística empezaste a estudiar medicina?
-“Me recibí jugando. Cuando fui a México me faltaba una materia y en las primeras vacaciones vine para Argentina, la rendí y me volví ya recibido para después hacer la especialidad. Fui estudiando a lo largo de la carrera, mi meta era recibirme. No lo hice en seis años, tardé bastante más, pero lo logré.”
-¿Qué es lo que haces hoy? ¿En qué consiste tu trabajo?
-“Soy médico especialista en medicina deportiva, tengo un centro de rehabilitación deportiva y un consultorio donde me dedico a la prescripción de actividad física para pacientes que tienen hipertensión, obesidad, diabetes. En el otro hacemos todo lo que es la rehabilitación de deportistas, y no también, que tengan lesiones. Y el tercer trabajo que tengo es en el Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento (CEFAR), donde dirijo el Departamento Médico de la institución que tiene jugadores libres y además una escuela infantil que pertenece al Barcelona de España.”
-¿Cuál es la clave para lograr un buen trabajo?
-“Lograr conexión con el deportista. Acá el jugador sabe que puede pasar y decir ‘Ale, tengo tal molestia. ¿Entreno o no?’. Encuentran siempre el mate preparado para pasar y charlar.”
-¿Por qué no en un cuerpo técnico de algún equipo?
-“Fui el médico de Almagro y Banfield, pero durante veintidós años no tuve sábados y domingos por las concentraciones y viajes, así que cuando terminé de jugar al fútbol y empecé a ser médico de quipos, tenía que estar todos esos días concentrado. No me gustó nada, quería recuperar mi vida familiar.”
-De toda tu carrera, ¿cambiarías algo?
-“No cambiaría nada. Si tuviese la posibilidad de jugar al fútbol otra vez, ni lo dudaría un instante porque fue apasionante, una cosa distinta a lo que puede significar cualquier trabajo. Yo empecé a trabajar cuando dejé de jugar al fútbol, nunca lo consideré un trabajo, fue un gusto. Y la medicina fue mi pasión de toda la vida, desde que yo tengo uso de razón ya sabía que iba a ser médico.”
-¿Por qué no guardas recuerdos de tu carrera futbolística?
-“Porque para mi la vida viene mañana. Es vivir el hoy, y pensar en lo que voy a hacer en el futuro. Se ve que todavía no llegó el momento de sentarme a analizar lo que hice, no quiero perder tiempo de mi vida actual mirando para atrás. Lo que hice, lo hice, me tocó vivirlo y punto. Por ahí contarles a mis hijos o nietos, algunas cosas que pasaron, pero no me gusta, no me he sentado una sola vez. En mi familia me hicieron álbumes de toda mi carrera, un montón, pero no los he abierto nunca. A veces cuando alguno no me cree, por ejemplo me pasó, en el San Paolo cancha del Nápoles le atajé un penal a Maradona en el último minuto y ganamos 1 a 0 con Rosario Central. Cuando yo cuento esto me dicen: ‘¡qué le vas a atajar un penal a Maradona!’, ¡No me conoce nadie, en algún lado debo tener un recorte!”, cuenta recordando jocosamente aquel año ochenta y seis, cuando el equipo italiano salió campeón e invitó al conjunto rosarino, que había campeonado en Argentina, a disputar un partido donde tenían toda la fiesta preparada, pero el “canalla” ganó 1 a 0 y no les alcanzó con que el árbitro inclinara la cancha y les brindara un penal a favor, el cual Lanari se ocupó de atajarle nada más y nada menos que a Diego Armando Maradona.
-¿Qué cosas son las que te hacen seguir día a día?
-“Disfruto muchísimo lo que es el trabajo en un cuerpo médico de fútbol porque después de haber estado tantos años como jugador conozco los códigos, lo que es el vestuario, la forma de pensar de un futbolista, y acá tengo a muchos jugadores que no tienen club y que están relegados, y la función que tengo al margen de lo médico, es este acompañamiento a los que están en esta etapa, que es brava. Me gusta profundamente y sigo ligado al fútbol con esto. Me encanta lo que es formación, y en la tarde en el CEFAR trabajamos con chicos. Por otro lado la atención médica, la ayuda a la persona que no está bien, a través de lo que hice toda la vida, la actividad física, porque lo que hago es precisamente prescribir actividad física para personas que están enfermas, cosa que me entusiasma todos los días. También doy charlas, conferencias. Lo que hago lo hago disfrutando cada día, cada segundo porque es lo que me gustó siempre. Poca gente tiene la suerte de poder trabajar de lo que realmente le gusta, es una bendición. Todas estas cosas me hacen levantar a la mañana y tener ganas de arrancar.”
-¿Qué diferencias hay entre el fútbol que jugaste con el de hoy?
-“Lo describo en un ejemplo. A mí Zof me marcó. Era la primera vez que yo veía un técnico que hablaba poco y que paraba las prácticas solamente cuando algún jugador no jugaba bien al fútbol. Lo he visto pararlas cuando un defensor tiraba la pelota afuera, entonces venía el viejo, cariñosamente, y decía: ‘no muchachos miren, la gente que viene y llena esta cancha, viene a ver un espectáculo bueno, si ustedes tiran afuera la pelota la gente no va a venir más, nosotros tenemos que dar un buen espectáculo’. Hoy veo que hay demasiada garra, demasiada lucha, demasiado poco interés por guardar esta línea. Pero bueno, el fútbol ha cambiado y ha tomado rumbo para la parte física y menos para la técnica, en el Mundial se ha visto, bastante lucha y pocos jugadores de fútbol como los que yo tenía al lado, de una calidad técnica maravillosa, pero así evolucionó. Hoy es una gran condición física, mucho mejor a la que teníamos nosotros, un ritmo mucho más vertiginoso en el partido y se para muy poco la pelota”.
-Como hincha de Central, ¿cómo viviste el descenso?
-“Significó dolor, mucha pena. Descender le puede pasar a cualquiera que tenga una mala campaña, pero esto significa que la institución estuvo muy mal manejada, se han cometido muchos errores, gente que no tiene nada que ver con el fútbol de repente está dirigiendo por tener antecedentes políticos y conlleva a una situación como esta, que un club grande, porque es enorme, con una cantera de grandes futbolistas, hoy está peleando el Nacional B y con pocas chances de ascender. Sabiendo lo que significa vivir en Rosario, donde tenés a los vecinos que están haciendo una gran campaña en Primera y ahí es un pueblo grande donde te cargan todo el día. ¡Yo me imagino como deben estar los pobres hinchas de Central, no deben poder salir a la calle!”
-¿El mejor arquero de hoy?
-“A mi me gusta como ataja Carrizo, le cambiaría algunas cosas (risas), porque no hay uno que me guste al cien por cien. Me parece que es muy completo, es un arquero que tiene sus condiciones para estar donde está. Me gusta mucho más el estilo que tiene él que el arquero actual de la selección (Sergio Romero), pero bueno hay que hacer méritos para estar ahí.”
OPINIÓN SOBRE LA SELECCIÓN:
-“Es un caos lo que está pasando. Meses sin saber quién es el técnico, algunos postulándose. El manejo de la Selección no es lo que a mí me gustaría, como en todo país organizado que exista un cuerpo técnico que pueda trabajar tranquilo, que se dedique durante años a preparar el equipo para el Mundial, que no se ande improvisando tres meses antes, pero creo que todo parte de que la cabeza de este grupo maneja las cosas como le gusta.”
Entrevista realizada en septiembre de 2010.
-¿Cuál fue la persona que más te enseñó en el fútbol?
-“Ángel Tulio Zof. Lo tuve cinco años como técnico. Ramón Cabrero también. Me enseñaron a disfrutar del fútbol, a poder estar dentro de una cancha sin la presión de que uno no puede equivocarse, cuando el puesto de arquero es muy tensionante. Aceptar eso permite que uno juegue más distendido y cometa menos errores.”
-¿En qué parte de tu carrera futbolística empezaste a estudiar medicina?
-“Me recibí jugando. Cuando fui a México me faltaba una materia y en las primeras vacaciones vine para Argentina, la rendí y me volví ya recibido para después hacer la especialidad. Fui estudiando a lo largo de la carrera, mi meta era recibirme. No lo hice en seis años, tardé bastante más, pero lo logré.”
-¿Qué es lo que haces hoy? ¿En qué consiste tu trabajo?
-“Soy médico especialista en medicina deportiva, tengo un centro de rehabilitación deportiva y un consultorio donde me dedico a la prescripción de actividad física para pacientes que tienen hipertensión, obesidad, diabetes. En el otro hacemos todo lo que es la rehabilitación de deportistas, y no también, que tengan lesiones. Y el tercer trabajo que tengo es en el Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento (CEFAR), donde dirijo el Departamento Médico de la institución que tiene jugadores libres y además una escuela infantil que pertenece al Barcelona de España.”
-¿Cuál es la clave para lograr un buen trabajo?
-“Lograr conexión con el deportista. Acá el jugador sabe que puede pasar y decir ‘Ale, tengo tal molestia. ¿Entreno o no?’. Encuentran siempre el mate preparado para pasar y charlar.”
-¿Por qué no en un cuerpo técnico de algún equipo?
-“Fui el médico de Almagro y Banfield, pero durante veintidós años no tuve sábados y domingos por las concentraciones y viajes, así que cuando terminé de jugar al fútbol y empecé a ser médico de quipos, tenía que estar todos esos días concentrado. No me gustó nada, quería recuperar mi vida familiar.”
-De toda tu carrera, ¿cambiarías algo?
-“No cambiaría nada. Si tuviese la posibilidad de jugar al fútbol otra vez, ni lo dudaría un instante porque fue apasionante, una cosa distinta a lo que puede significar cualquier trabajo. Yo empecé a trabajar cuando dejé de jugar al fútbol, nunca lo consideré un trabajo, fue un gusto. Y la medicina fue mi pasión de toda la vida, desde que yo tengo uso de razón ya sabía que iba a ser médico.”
-¿Por qué no guardas recuerdos de tu carrera futbolística?
-“Porque para mi la vida viene mañana. Es vivir el hoy, y pensar en lo que voy a hacer en el futuro. Se ve que todavía no llegó el momento de sentarme a analizar lo que hice, no quiero perder tiempo de mi vida actual mirando para atrás. Lo que hice, lo hice, me tocó vivirlo y punto. Por ahí contarles a mis hijos o nietos, algunas cosas que pasaron, pero no me gusta, no me he sentado una sola vez. En mi familia me hicieron álbumes de toda mi carrera, un montón, pero no los he abierto nunca. A veces cuando alguno no me cree, por ejemplo me pasó, en el San Paolo cancha del Nápoles le atajé un penal a Maradona en el último minuto y ganamos 1 a 0 con Rosario Central. Cuando yo cuento esto me dicen: ‘¡qué le vas a atajar un penal a Maradona!’, ¡No me conoce nadie, en algún lado debo tener un recorte!”, cuenta recordando jocosamente aquel año ochenta y seis, cuando el equipo italiano salió campeón e invitó al conjunto rosarino, que había campeonado en Argentina, a disputar un partido donde tenían toda la fiesta preparada, pero el “canalla” ganó 1 a 0 y no les alcanzó con que el árbitro inclinara la cancha y les brindara un penal a favor, el cual Lanari se ocupó de atajarle nada más y nada menos que a Diego Armando Maradona.
-¿Qué cosas son las que te hacen seguir día a día?
-“Disfruto muchísimo lo que es el trabajo en un cuerpo médico de fútbol porque después de haber estado tantos años como jugador conozco los códigos, lo que es el vestuario, la forma de pensar de un futbolista, y acá tengo a muchos jugadores que no tienen club y que están relegados, y la función que tengo al margen de lo médico, es este acompañamiento a los que están en esta etapa, que es brava. Me gusta profundamente y sigo ligado al fútbol con esto. Me encanta lo que es formación, y en la tarde en el CEFAR trabajamos con chicos. Por otro lado la atención médica, la ayuda a la persona que no está bien, a través de lo que hice toda la vida, la actividad física, porque lo que hago es precisamente prescribir actividad física para personas que están enfermas, cosa que me entusiasma todos los días. También doy charlas, conferencias. Lo que hago lo hago disfrutando cada día, cada segundo porque es lo que me gustó siempre. Poca gente tiene la suerte de poder trabajar de lo que realmente le gusta, es una bendición. Todas estas cosas me hacen levantar a la mañana y tener ganas de arrancar.”
-¿Qué diferencias hay entre el fútbol que jugaste con el de hoy?
-“Lo describo en un ejemplo. A mí Zof me marcó. Era la primera vez que yo veía un técnico que hablaba poco y que paraba las prácticas solamente cuando algún jugador no jugaba bien al fútbol. Lo he visto pararlas cuando un defensor tiraba la pelota afuera, entonces venía el viejo, cariñosamente, y decía: ‘no muchachos miren, la gente que viene y llena esta cancha, viene a ver un espectáculo bueno, si ustedes tiran afuera la pelota la gente no va a venir más, nosotros tenemos que dar un buen espectáculo’. Hoy veo que hay demasiada garra, demasiada lucha, demasiado poco interés por guardar esta línea. Pero bueno, el fútbol ha cambiado y ha tomado rumbo para la parte física y menos para la técnica, en el Mundial se ha visto, bastante lucha y pocos jugadores de fútbol como los que yo tenía al lado, de una calidad técnica maravillosa, pero así evolucionó. Hoy es una gran condición física, mucho mejor a la que teníamos nosotros, un ritmo mucho más vertiginoso en el partido y se para muy poco la pelota”.
-Como hincha de Central, ¿cómo viviste el descenso?
-“Significó dolor, mucha pena. Descender le puede pasar a cualquiera que tenga una mala campaña, pero esto significa que la institución estuvo muy mal manejada, se han cometido muchos errores, gente que no tiene nada que ver con el fútbol de repente está dirigiendo por tener antecedentes políticos y conlleva a una situación como esta, que un club grande, porque es enorme, con una cantera de grandes futbolistas, hoy está peleando el Nacional B y con pocas chances de ascender. Sabiendo lo que significa vivir en Rosario, donde tenés a los vecinos que están haciendo una gran campaña en Primera y ahí es un pueblo grande donde te cargan todo el día. ¡Yo me imagino como deben estar los pobres hinchas de Central, no deben poder salir a la calle!”
-¿El mejor arquero de hoy?
-“A mi me gusta como ataja Carrizo, le cambiaría algunas cosas (risas), porque no hay uno que me guste al cien por cien. Me parece que es muy completo, es un arquero que tiene sus condiciones para estar donde está. Me gusta mucho más el estilo que tiene él que el arquero actual de la selección (Sergio Romero), pero bueno hay que hacer méritos para estar ahí.”
OPINIÓN SOBRE LA SELECCIÓN:
-“Es un caos lo que está pasando. Meses sin saber quién es el técnico, algunos postulándose. El manejo de la Selección no es lo que a mí me gustaría, como en todo país organizado que exista un cuerpo técnico que pueda trabajar tranquilo, que se dedique durante años a preparar el equipo para el Mundial, que no se ande improvisando tres meses antes, pero creo que todo parte de que la cabeza de este grupo maneja las cosas como le gusta.”
Entrevista realizada en septiembre de 2010.
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